Afterfracking
Un ensayo fotográfico sobre grietas y fisuras

En la búsqueda de combustibles más limpios, están ocurriendo cambios en la tecnología utilizada para obtenerlos desde la profundidad de la tierra. Una de esas innovaciones es la fractura hidráulica, un proceso que básicamente consiste en la perforación horizontal de capas subterráneas y explosiones para extraer gas natural. En el proceso se utilizan millones de litros de agua, arena y una gran variedad de productos químicos, muchos de ellos contaminantes.

El fracking (así se le llama a este proceso) está generando un florecimiento económico en la mayoría de los países en los que se le utiliza. Como toda nueva tecnología, tiene sus promotores y sus detractores. Vivimos en tiempos de cambios vertiginosos. Desconozco si la Tierra es (como muchos piensan) un sistema auto-regulable, pero parece reaccionar a toda intervención que el Hombre realiza en ella.

Causa-Efecto. Toda vez que algo se limpia (por ejemplo, café derramado en una mesa), hay algo que se ensucia (un trapo y el agua donde se enjuaga). Las opciones se enfocan en obtener recursos energéticos mejores y más económicos a la vez que se intenta causar el menor impacto ambiental posible.

Todos lo sabemos y a la vez lo ignoramos: cada acción tiene una consecuencia. Nos percataremos de ella más tarde, cuando haya poco o nada para hacer: para el proceso de fracking, se intercambian millones de litros cúbicos de agua por el gas natural que mueve el motor de la sociedad actual. Quizás más adelante cambie mi opinión, pero hoy en día soy un hombre sediento: prefiero quedarme con el agua.

La primera vez que oí hablar de fracking, me imagine a mí mismo como si fuese el propio proceso. No puedo ingresar con mi cámara en las fisuras ocasionadas por el fracking, y si lo hiciese con una sonda, sería apenas un registro. En cambio, entro en ellas con mi imaginación y realizo estas fotografías utilizando muchos de los productos químicos empleados en el proceso de fracking. Durante las horas que me lleva hacer cada obra mediante un trabajo físico y químico en el papel fotográfico, sufro mientras las creo. Y al mismo tiempo me siento como en un estado de rapto. Es una experiencia extraña y atemorizadora: penetro la superficie y produzco túneles y grietas como una entidad química, invadiendo un territorio sagrado.

Debemos ser realistas: hasta nuevo aviso, necesitamos gas y petróleo para el actual modus vivendi. Pero todo lo que el ser humano hizo/hace para bien o para mal tuvo/tiene un impacto (positivo o negativo) en el entorno.
¿Contaminación de acuíferos?
¿Efecto invernadero debido a fugas de Metano?
¿Generación de movimientos sísmicos allí donde antes no los había?
El tiempo y las circunstancias dirán si el fracking fue la panacea en la captación de recursos energéticos o si fue un punto de no-retorno para un modo de vida seguro y saludable.

Los cambios están ocurriendo ahora. Hay muchos aspectos involucrados, muchos intereses, necesidades y expectativas. Debemos tomar posición en una de las dos opciones.

Y si no somos capaces de hacerlo, es porque en cuanto al fracking existe aún una fisura en la información pública que debe ser completada.
Mientras tanto…

Roberto Fernández Ibáñez
2015-2016


Medio: Fotografía hecha a mano en papel fotográfico de Plata sobre gelatina. Cada una es única.

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