Gurfa
Cartografías de agua

* Serie en proceso. Las nuevas obras se incluirán oportunamente.

Los cambios tecnológicos permean nuestra vida cotidiana y como consecuencia, nuestra manera para expresarnos. El lenguaje es un reflejo de esos cambios. Hasta hace algunos años atrás, la palabra sustentabilidad era poco conocida para la mayoría de nosotros. Las organizaciones ambientalistas la están incluyendo en sus discursos, y muchas industrias están cambiando o rediseñando sus procesos para cumplir con los requerimientos exigidos por la sustentabilidad.

Además de hacer posible la comunicación, las palabras empleadas en nuestras lenguas son un espejo de nuestra sensibilidad, de nuestras preocupaciones, y de lo que creemos crucial para nuestras vidas. En muchas partes del mundo, el agua no sólo es escasa: es preciosa.

Existe una palabra árabe para mencionar la cantidad de agua que cabe en la palma de una mano: Gurfa. Aunque variable, ese pequeño volumen puede ser pensado como una unidad física de medida. Y algunas veces, una gurfa puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

¿Cuántas gurfas consumimos o descartamos cada vez que utilizamos agua para lavarnos los dientes, en jardinería, al cocinar o al bañarnos? ¿O como artistas, al pintar, esculpir o imprimir? ¿Cuál es la cantidad de agua desechada en comparación con la utilizada eficientemente? Cualquiera sea la escala, es una cuestión de consciencia.

Con el paso de los años aprendí a prestar atención toda vez que utilizo, bebo o siento el agua. Recuerdo cuando de niño miraba y sentía el agua en mi mano, imaginándola como un mapa de contorno variable, con una frontera siempre cambiante a medida que se escurría entre mis dedos. Ahora, como adulto, me pregunto si el concepto de sustentabilidad puede ser sentido y mensurado en la palma de una mano, igual que aquellos mapas de mi niñez…

Hoy veo manos como territorios con infinitos significados, historia de vidas a las que no tengo acceso, e imagino mapas como una interpretación limitada de dichas historias.

Para esta serie he trabajado con lo que tengo a mano: manos. Y con un poco de agua, apenas la que esas manos pueden contener. En pequeños volúmenes, es más fácil sentir el agua que verla. De hecho, es difícil ver el agua en esas manos, pero ella estuvo allí durante unos instantes: sólo imaginen una imagen de la transparencia…

¿Suena poético? Volvamos a la realidad y al concepto de “sustentable”: quizás llegue un momento en el que hablaremos de gurfas con la misma facilidad y frecuencia con la que hoy hablamos de sustentabilidad.

Roberto Fernández Ibáñez
2014-2015

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