Montañas de la Incertidumbre

* Serie en proceso. Las nuevas obras se incluirán oportunamente.

Siempre me gustaron los paisajes, tanto los naturales como los imaginarios. Camino físicamente en los primeros, y mentalmente en los segundos.

Pero sé que soy parte de otro tipo de paisaje subliminal que nos rodea e involucra. Hay montañas y valles por los que transitamos sin saberlo: son impredecibles, inestables y a veces desalentadoras. En ellas sólo somos datos, puntos en un paisaje ficticio, no creado por la naturaleza sino por una abstracción de la mente humana.

Siento rechazo por el lenguaje utilizado para expresar las tendencias, sus modelos estadísticos y sus proyecciones. Pero a pesar de su significado materialista, hay algo que me seduce en la estética de las gráficas y su geometría cambiante. Montañas naturales y gráficas matemáticas: paisajes semejantes en su apariencia, pero en esencia opuestos. Detrás de lo efímero de las condiciones financieras de empresas y países, y de los cambios ambientales y sociales, persiste la serena presencia de las montañas onduladas, perennes, que me llaman a la paz y la reflexión.

Entonces, cuando el peso de la tecnología, la especulación y los intereses políticos me abruma, busco refugio en mis propias montañas. Las moldeo e imprimo como un ermitaño en la cueva roja de su laboratorio, emulando a un artista de las cavernas.

Basadas en la realidad, mis montañas pertenecen a un mundo imaginario, un espacio interior que late en mis manos y en el recuerdo de aquel ancestro homínido que obedeció al impulso creador que hoy llamamos arte.

Roberto Fernández Ibáñez / 2014

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