Contemporaneidad de las brujas

Desde el inicio fueron perseguidas, condenadas, inmoladas. Quizás deberíamos buscar el origen de ese ensañamiento hacia la mujer en el abominable invento del concepto de ‘pecado’. Entre otras causas, atribuyo a ciertas ideologías (que con el paso del tiempo inducen a modos de comportamiento) el hacerle cargar con el peso de una culpa que fue producto de mentes enfermizas. La culpa fue un artificio, un engaño masivo para ostentar el poder, pero el castigo continúa aún en nuestros días: a otro nivel, hoy siguen siendo acosadas, violentadas y oprimidas.

Un humilde recopilador de historias, construidas desde su propia creencia y reconstruidas a partir de lo que otras voces denunciaron a través de los siglos, deja hoy este registro de fotografías y palabras, un documento más que se suma a la lista de relatos que reivindican la figura de la bruja.

El misógino les teme: ellas saben. Ellas están cerca de la tierra, de la sangre; tocan y transforman la materia, sienten y palpitan con el espíritu del mundo, un espíritu independiente de todo miedo y culpa. Ellas son inocentes, nunca ingenuas.

Muchas veces me pregunté: ¿cuántas de las mujeres de hoy en día pudieron haber sido condenadas tiempo atrás según sus gustos, tareas y costumbres? ¿Y cuántas de esas opciones de vida siguen siendo hoy causa de temor, venganza, o sentimientos de inferioridad? ¿Cuál es la raíz de la misoginia?

Estos retratos no aspiran a nada especial, pero son especiales para mí: siento que desde cada mirada el alma de una bruja sigue reclamando la extinción de un mal fuego que fue encendido por la brutalidad, los dogmas, la ignorancia, y por el miedo (infundado, aún latente) a mirar de frente los ojos de una mujer.

Roberto Fernández Ibáñez
2018


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